REANIMACIÓN FACIAL

La parálisis facial es la parálisis de los músculos del rostro debido a la lesión del nervio facial o a un defecto congénito en su desarrollo. Esto conlleva a una limitación o incapacidad para realizar movimientos faciales, como sonreír, en el lado de la cara afectado. Si bien lo más común es que la asimetría se presente cuando se realizan movimientos, la misma puede estar presente en reposo.

Debido a esto, algunas de las funciones importantes de la musculatura facial, como ser el cerrar los ojos, puede afectarse, pudiendo producirse daños en la cornea y discapacidad visual si no se trata, sobre todo en pacientes de edad avanzada.

La parálisis en el lado afectado puede ser total o parcial. Siendo la Parálisis de Bell, la causa más común. La misma es causada por una infección viral, la que produce una inflamación del nervio. Sin embargo, puede también estar presente desde el nacimiento como un defecto congénito que afecta a uno o ambos lados de la cara (Síndrome de Moebius). Otras causas de parálisis facial incluyen traumatismos en el nervio facial, heridas quirúrgicas o por arma blanca, etc.

Para poder realizar un tratamiento adecuado es necesario estudiar la causa subyacente de la enfermedad y la edad del paciente. De acuerdo a esto y a las preferencias del paciente, se establecerá un plan de tratamiento.

PARALISIS DE BELL

La parálisis de Bell es la causa mas frecuente de parálisis facial y afecta a personas de todas las edades, tanto  hombres como  mujeres por igual. Es causada por una infección viral, la que produce inflamación dentro del nervio y una lesión del mismo. Generalmente es temporal, comenzando de repente y sin causa obvia. El principal síntoma es la debilidad de un lado de la cara, se presenta una caída de la ceja, y generalmente se dificulta cerrar el ojo y sonreír. También puede caer la comisura de la boca, lo que produce que tanto la saliva como las bebidas escapen de la boca.

En el 75% de los casos los síntomas de la parálisis disminuyen y se recuperan completamente entre las tres y ocho semanas desde el inicio de la enfermedad, mientras que en el resto, la recuperación puede llegar a demorar entre tres y seis meses.

El tratamiento incluye el uso de gotas para mantener la humedad del ojo así como un parche a la noche, para lograr que el mismo permanezca cerrado. Los medicamentos orales pueden reducir la inflamación del nervio y logran un mejor resultado si se empiezan a tomar dentro de los tres días siguientes a que comiencen los síntomas, y generalmente son recetados por 10 días. Por otro lado, se puede ayudar a la recuperación mediante ejercicios faciales y fisioterapia.

Cerca del 15% de los pacientes quedan con una parálisis residual, rigidez muscular o espasmos faciales. Tanto los espasmos como la rigidez pueden ser tratados con inyecciones de toxina botulínica para lograr equilibrar el movimiento facial. Mientras que los problemas con el cierre del ojo pueden ser tratados con una amplia gama de procedimientos quirúrgicos.

PARÁLISIS FACIAL: TRANSFERENCIA MUSCULAR DINÁMICO

Tanto los pacientes jóvenes como los de mediana edad con parálisis como pueden ser la congénita, trauma o extirpaciones de tumores pueden llegar a ser adecuados para un procedimiento de reanimación en dos etapas. En una  primera fase se realiza un injerto de nervio desde el nervio facial de la parte sana de la cara. Luego de seis meses, el injerto de nervio habrá sido ocupado por fibras nerviosas del lado sano, y estará pronto para recibir una transferencia de musculo sano, el que generalmente se toma de la cara interna del musculo (recto interno de muslo o gracilis).

Luego de unos meses el musculo es reinervado por el injerto nervioso y comenzara a contraerse con las órdenes que el lado sano de la cara aporta. Con una reeducación y entrenamiento postquirúrgico adecuado, el paciente podrá en algunos casos volver a tener una contracción voluntaria diferenciada por lado.

CORRECCIÓN ESTÁTICA

Los pacientes mayores, generalmente no son pasibles de realizar el procedimiento anterior por lo que se realizaran correcciones quirúrgicas menos complejas, tales como el uso de “riendas fasciales”. Estas consisten en tomar un injerto de tejido fascial, generalmente del muslo. Dicho tejido es una lámina delgada similar a un tendón, el que se utiliza para mediante puntos de tracción, elevar los elementos de la cara descendidos por la parálisis. (Ej. Comisura bucal y surco nasogeniano.)

PARÁLISIS FACIAL – CIRUGÍA DE PÁRPADOS

Los pacientes adultos suelen necesitar cirugía correctiva para recuperar el normal funcionamiento de los parpados y así proteger el ojo. Esto a menudo conlleva  la realización de un procedimiento de inserción de una pequeña pesa, confeccionada de oro puro, la que por su peso sustituye la acción del musculo orbicular de los parpados, encargado del cierre de los mismos.

PROCEDIMIENTOS ADYUVANTES – CEJAS Y FACELIFT

Números procedimientos pueden ser utilizados para corregir la posición de las cejas ya que a menudo, desciende en el lado afectado de la cara. Así como también, existen varias técnicas que ayudan a corregir los tejidos faciales para mejorar la apariencia general del rostro, similares a los liftings realizados por motivos estéticos puros.

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